Contacto visual – Qué es, definición y concepto


El contacto visual es resultado de un cruce de miradas entre seres humanos o ejemplares de distintas especies del reino animal. Es una de las tantas posibilidades que se enmarcan en las modalidades de comunicación no verbal y permite obtener información valiosa sobre el prójimo sin necesidad de intercambiar palabras.

Cabe destacar que la intención y la interpretación del lenguaje visual varían en función de las creencias, costumbres y dinámicas de cada comunidad, así como también está condicionada por quiénes son los involucrados en ese intercambio de miradas.

Según expertos en comportamiento animal, el perro tiende a buscar que el ojo humano se pose en él a fin de poder agilizar el proceso de vinculación y confianza, mientras que busca y sostiene la mirada de su amo cada vez que quiere expresarle una determinada cosa (necesidad de salir, de beber, de pedir alimento, etc). El gato, por su parte, opta por evitar el contacto visual si se siente atemorizado y mantiene la mirada en circunstancias de relajación o comodidad.

La interacción social encuentra en la mirada un elemento informativo clave porque a través de los ojos se transmiten y reflejan estados de ánimo y sensaciones: de ahí la importancia de poder y saber mirar bien a los demás.

Al desarrollar y apreciar el lenguaje corporal adquiere un rol esencial el contacto visual. Mirar al otro para registrar los movimientos o gestos que realiza, evaluar su postura y reparar en su expresión facial son acciones necesarias para obtener datos relevantes en cuanto a las reacciones, las emociones y el grado de interés del prójimo.

Mediante un contacto visual se facilitan las relaciones sociales, se enriquecen las conversaciones e, incluso, se puede advertir si alguien posee buenas o malas intenciones. Es vital aprender a descifrar el lenguaje de los ojos: hay miradas que denotan tristeza, otras que se prestan al juego de la seducción, algunas que están perdidas y desesperanzadas, varias que están iluminadas y transmiten alegría y, lamentablemente, no faltan las miradas agresivas, amenazantes o que intimidan o inhiben.

Una mirada evasiva, esquiva, por indicar un caso puntual a modo de referencia, es un signo de inseguridad, sumisión, timidez, nerviosismo o incomodidad; una mirada directa, sostenida, en cambio, de acuerdo al contexto puede traducirse en una actitud de dominio, en una muestra de o en señal de confianza.

El papel de la mirada en las relaciones interpersonales

En las relaciones interpersonales es importantísimo el papel de la mirada. En lazos cercanos, como ocurre con una pareja, los familiares directos o con amistades, además del diálogo sincero, el compañerismo y el respeto, se requiere empatía, disposición a la escucha activa y ojos que evidencien amor y complicidad con los seres queridos.

Durante la etapa de atracción entre dos personas, el contacto visual, el tipo de mirada que se produce entre ellas, alimenta el deseo, fomenta la conexión y enriquece la fase del cortejo al expresar agrado e interés.

Por otra parte, el contacto visual es relevante y preciso para la comunicación en el lugar de trabajo, al realizar presentaciones públicas, al participar en una entrevista de empleo, al ser parte del área de atención al cliente o al establecer negociaciones. De querer mostrar seguridad y resultar creíble o convincente hay que entrenar los ojos e instruirse sobre pautas sociales para saber cómo comportarse al respecto.

Tampoco hay que pasar por alto el valor del contacto visual para bebés y niños pequeños. A edad temprana, la comunicación que se establece recíprocamente con los ojos suma información sobre el entorno y es fundamental para la evolución social, el crecimiento emocional y el desarrollo cerebral. Un chico que es observado fijamente o de modo directo por su círculo más íntimo se sentirá estimulado a interactuar y a socializar, a su manera, con quienes lo rodean. Un pequeño ignorado o que no encuentra miradas y sonrisas afectuosas que lo tengan como destinatario, en cambio, carece de incentivos y de contención en la primera etapa de la vida, padeciendo entonces complicaciones y obstáculos que influyen o condicionan negativamente al neurodesarrollo.

Existen numerosas circunstancias en las cuales hay una ausencia de contacto visual o éste se complica o no consigue mantenerse en el tiempo por causas ajenas a la voluntad o a una acción consciente.

Asesorarse sobre problemáticas, condiciones, situaciones o cuadros vinculados a la falta o a la dificultad de sostener la mirada y establecer un lazo en el cual los ojos se enfoquen en el rostro de una persona o más contribuye a entender múltiples realidades y a saber cómo actuar o comportarse en esos escenarios.

Entre amigos, hermanos y parejas suelen producirse miradas cómplices y gestos que alimentan un código único no verbal que sólo comprenden los involucrados en el lazo.

Un desorden emocional relacionado con la autoestima o la timidez extrema, un trastorno de ansiedad social o alguien diagnosticado con un trastorno del espectro autista pueden ser parte de las explicaciones. Claro que un sujeto que miente u oculta algo también puede quedar en evidencia porque, por lo general, esta clase de individuo evita mirar a los ojos mientras habla.

Aunque resulte increíble e indignante, hay gente soberbia que, por convencerse de su supuesta superioridad (ya sea por su nivel socioeconómico, su fama, etc), le ordena a sus empleados que eviten mirarlo a los ojos. Aunque no hay desmentidas ni confirmaciones oficiales, hay rumores que circulan desde hace mucho tiempo a escala internacional que indican que Tom Cruise y Luis Miguel son parte de esa clase de seres humanos que prohíbe que el personal que las asiste establezca un contacto visual con ellas.

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