Discurso directo – Qué es, aplicaciones, definición y concepto


Discurso directo es la denominación que recibe un modo de informar o de difundir un mensaje o contenido tal cual se ha expresado originalmente. Se trata de un estilo en el cual, tanto de manera oral como escrita, se reproduce información (desde una oración hasta frases) sin opinar sobre ella ni modificarle nada.

Al citar una declaración apelando al estilo directo es fundamental incluir dos puntos y comillas. En ocasiones, tal como sucede al desarrollar materiales literarios, hay guiones de diálogo que indican qué van diciendo cada uno de los personajes participantes en la historia que se está contando.

Oponiéndose a los rasgos del discurso directo que se limita a una comunicación que se limita a la repetición de aquello que generó un cierto emisor, el llamado discurso indirecto es una modalidad discursiva que no requiere la aplicación de signos dado que no se propaga de forma textual un mensaje, sino que se parafrasea aquello que otro individuo manifestó.

En el discurso directo se reproduce literalmente un pensamiento, un sentimiento o un dicho de una persona distinta a quien escribe o le pone su voz a un determinado contenido.

Aplicaciones del discurso directo

El discurso directo posee múltiples aplicaciones, especialmente en entornos vinculados a los medios informativos y a disciplinas artísticas en las cuales resultan clave la creatividad, la inspiración y la imaginación.

Es interesante tener en cuenta que esta variedad de expresión no se limita al campo de la literatura. Tampoco es exclusiva de trabajos de ficción, ya que en el campo de la no ficción también se le puede dar espacio a esta clase de recurso.

De utilizarlo en el ejercicio del periodismo cultivado en un canal de televisión o en una emisora de radio, por sumar datos de interés, es necesario que, antes de proceder a compartir una frase textual valiéndose del discurso directo, alguien le aclare a la audiencia a quién le corresponde la autoría del mensaje a fin de evitar confusiones o malos entendidos. En reportajes y entrevistas, incluso, es posible hallar (y emplear) esta alternativa para reconstruir la conversación que se ha mantenido con una personalidad en particular y que se difunde mediante una revista impresa, un diario digital o una emisión televisiva. Si bien en la introducción, o incluso en el desarrollo de la nota, se admite más de una descripción con el objetivo de reconstruir el ambiente de la charla o enriquecer el trabajo con aclaraciones constructivas, el estilo directo debe limitarse a citas textuales o bien a la transcripción del diálogo tal cual se produjo.

Un escritor apela al discurso directo para recrear una charla de personajes, tal como hace un periodista al reproducir el diálogo mantenido con un entrevistado.

No se puede pasar por alto tampoco que los personajes de un relato, si el autor de la obra elige la modalidad del estilo directo, aparecen a lo largo de las páginas de la historia manteniendo una conversación (o más) sin que el narrador transforme los dichos de los protagonistas del diálogo en cuestión ni incida en ellos. Así ocurre, por ejemplo, en cuentos, novelas y hasta en escenas que alguien ha escrito en un guión para cine, un sketch televisivo o en un libreto teatral para ofrecer una comedia, una película de ciencia ficción, una obra de fantasía destinada al público infantil, etc.

Sugerencias al implementar el estilo directo

Quienes se especializan en el arte de la escritura y los expertos en cuestiones vinculadas a la ortografía suelen compartir sugerencias de gran utilidad, por ejemplo, a la hora de implementar el estilo directo en un texto formal, el argumento de una trama ficticia o hasta en el monólogo de un comediante dedicado al stand up.

Lo esencial es no olvidar jamás que una cita directa divulga, con exactitud, la voz de otro, por eso las normas señalan la importancia de poner dichas palabras entre comillas. Las declaraciones, en este contexto, le pertenecen a un prójimo y eso debe quedar claro ante el lector, el oyente o el televidente utilizando ese código que marca diferencias entre quien escribe o habla y el responsable de las frases enunciadas.

Existe la opción, asimismo, de reproducir el mensaje textualmente acompañándolo por una coma y mencionando, junto a alguna conjugación de verbos como ‘decir’, ‘explicar’, ‘mencionar’ o ‘confirmar’, quién ha declarado tal contenido. Dos ejemplos de esta estructura: “Estoy embarazada”, confirmó la actriz. / El cantante reveló: “Me retiro de los escenarios por problemas de salud”.

Con el estilo directo aplicado a un cuento, los personajes adquieren el espacio y la libertad para expresarse sin que el narrador aporte su punto de vista.

Para dar idea de diálogo, la raya no puede faltar. Queda, por lo tanto, una apariencia como la compartida a continuación:

— ¿Nos vemos mañana por la noche?
— Me encantaría, pero tengo un compromiso familiar imposible de posponer.

También hay que instruirse en materia de lenguaje y diferenciar bien entre discurso directo e indirecto con el propósito de adquirir las herramientas suficientes que permitan pasar oraciones de estilo directo a formato indirecto y viceversa. Como referencia de esta alternativa proponemos: “Estoy de vacaciones hasta la próxima semana. Si estás de acuerdo, cuando regreso a la oficina coordinamos una reunión”, respondió el ejecutivo. / El ejecutivo me dijo que estaba de vacaciones hasta la semana próxima y que, si yo estaba de acuerdo, podíamos reunirnos cuando él retorne a su oficina.

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