Dominio público – Qué es, definición, origen y ejemplos


Dominio público es un concepto que refiere al conjunto de las obras intelectuales que no se encuentran resguardadas por el derecho de autor y que, de este modo, pueden ser usadas por todas las personas sin tener que pedir autorización ni pagar por dicha utilización. El plazo en el cual finaliza la protección del derecho de autor y comienza el dominio público varía según cada legislación.

El Convenio de Berna para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas, firmado en 1886 y revisado y actualizado en diversas oportunidades, establece que la totalidad de las obras intelectuales se hallan protegidas por el derecho de autor. Una vez fallecido el responsable de esa creación, empiezan a contarse los años hasta que el derecho de autor expira y la obra pasa al dominio público.

El Convenio de Berna indica que el derecho de autor se extiende 50 años desde la muerte del creador, aunque permite que los firmantes –más de 170 países– lo prolonguen. Así, el dominio público puede llegar a establecerse hasta un siglo después del deceso.

La difusión de obras de dominio público contribuye a la educación.

Origen del dominio público

El origen del dominio público como institución jurídica se encontraría en Francia. Si tomamos el caso de España, por ejemplo, en 1847 ya aparece mencionado en la Ley de Propiedad Literaria.

Dicha norma señalaba que, ante la caducidad del derecho que se concedía a los escritores, los editores y sus herederos, las obras literarias ingresaban en el dominio público. Se entendía que, bajo esta órbita, el bien dejaba de pertenecer a alguien en particular, con lo cual pasaba a pertenecer a toda la comunidad en general.

Suele justificarse la existencia del dominio público en la inspiración y el conocimiento que las obras desarrolladas a lo largo de la historia otorgan a los creadores del presente. Al expirar el mecanismo legal que salvaguarda los derechos a los autores, las ideas que están plasmadas en un soporte se integran a un acervo de acceso abierto y al patrimonio cultural de la humanidad.

Muchas obras clásicas de la literatura integran el dominio público.

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Obligación de pago

Si bien se entiende que el dominio público supone la existencia de bienes comunes a disposición de la comunidad como una especie de herencia cultural, la legislación de algunos países restringe el acceso a dichas obras al exigir un pago para su utilización.

Las leyes de derecho de autor y protección intelectual de Argentina son un reflejo de lo que suele denominarse dominio público pagante. En este país sudamericano, aquel que pretende usar una obra de un creador fallecido hace más de 70 años tiene la obligación de realizar una declaración ante el Fondo Nacional de las Artes (FNA) y abonar el arancel correspondiente.

Esta disposición abarca a libros, música, películas de cine, fotografías, esculturas, pinturas, mapas y planos, por ejemplo. El dinero recaudado por el FNA al arancelar el dominio público regresa, en teoría, a los artistas contemporáneos mediante préstamos, subsidios, becas y otros beneficios.

Las creaciones de Wolfgang Amadeus Mozart forman parte del dominio público.

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El dominio público y las obras anónimas o huérfanas

La existencia de dominio público está asociada a la protección legal de los derechos de los creadores: al expirar esos derechos, la creación se libera, como sucede con los libros antiguos. Sin embargo, en ocasiones el dominio público surge o se decreta por otras circunstancias.

Una obra anónima forma parte del dominio público ya que no hay datos sobre su autor. Dicho de otra manera: como su autor es desconocido, no se le pueden atribuir a nadie los derechos patrimoniales ni los derechos morales de la obra. Por este motivo, la explotación del trabajo es libre.

“Cantar de mio Cid”, “La vida de Lazarillo de Tormes” y “Beowulf” son ejemplos de obras anónimas y, por lo tanto, pertenecientes al dominio público. Por eso pueden leerse libremente en bibliotecas digitales sin caer en la piratería y eventualmente ser escenificadas sin pagar.

El mismo régimen rige para las obras huérfanas. En este caso, se considera que el titular del derecho de autor no está ubicable. A diferencia de lo que sucede con las obras anónimas, es posible que el nombre del creador sea conocido pero no sus datos de contacto.

Sigue en: Titular

Ejemplos de obras a disposición de la sociedad

Es posible mencionar múltiples ejemplos de obras a disposición de la sociedad ya que pertenecen al dominio público. Las composiciones de grandes autores de música clásica como Wolfgang Amadeus Mozart, Ludwig van Beethoven o Johann Sebastian Bach.

Esto supone que las óperas de Mozart, las sinfonías de Beethoven y las sonatas de Bach pueden ser interpretadas, reproducidas y adaptadas sin la necesidad de solicitar una autorización ni de pagar.

Las obras de William Shakespeare también integran el dominio público. Es importante aclarar que esto siempre aplica a los textos originales, aunque las traducciones podrían quedar afuera de la consideración. Tragedias como “Romeo y Julieta”, “Hamlet” y “Macbeth”; comedias como “El mercader de Venecia” y “Mucho ruido y pocas nueces”; y dramas como “Enrique IV” y “Ricardo III”, que surgieron de la creatividad del poeta inglés, son de dominio público.

En el vasto archivo de Internet se pueden encontrar una enorme cantidad de obras de dominio público. Plataformas como Europeana (impulsada por la Unión Europea), Open Library, el Proyecto Gutenberg, Google Books y Wikimedia Commons de Wikipedia (que también incluye contenidos con licencias libres) permiten acceder a esta clase de creaciones gracias a la tecnología.

Enlaces de interés

Europeana

Open Library

Proyecto Gutenberg

Ver además: Google

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