Economía colaborativa – Qué es, ventajas, definición y concepto


La economía colaborativa es un modelo que se sustenta en herramientas tecnológicas para propiciar operaciones de compra, venta, alquiler, trueque o préstamo de bienes y servicios. El concepto, de todos modos, es muy amplio y puede entenderse de distintas formas.

La noción suele centrarse en la intermediación entre la oferta y la demanda mediante una plataforma digital que no produce los bienes ni ofrece los servicios subyacentes. Lo que hace este intermediario es favorecer la conexión entre el oferente y el consumidor o usuario, contribuyendo a un mejor aprovechamiento de los recursos.

Compartir herramientas y establecer un intercambio de habilidades es posible a través de la economía colaborativa.

Distintas ideas acerca de la economía colaborativa

La economía colaborativa, o sharing economy en inglés, también suele ser mencionada como economía de intercambio, economía compartida, economía de plataforma o economía del acceso. A su vez, cada una de estas expresiones puede referirse a una cuestión específica o particular de los procesos económicos.

Este tipo de modelo, en un principio, se asoció a un intercambio de igual a igual. Los primeros preceptos surgieron en el marco del movimiento del software de código abierto (open source). Luego se amplió el significado, entendiendo que la economía colaborativa es aquella que se desarrolla en un mercado online.

Lo que supuso esta acepción es que los intercambios ya no se dan entre iguales, sino que puede haber una interacción que surge en búsqueda de un lucro.

La economía colaborativa incluye plataformas de crowdfunding como Kickstarter.

Diferentes relaciones

La economía colaborativa contempla distintos tipos de relaciones entre las partes involucradas. El consumo colaborativo implica que los consumidores pueden posicionarse como receptores o proveedores de los bienes y servicios según el caso, relacionándose a través de plataformas digitales.

La producción colaborativa, por otro lado, tiene lugar cuando hay una contribución de varios individuos en la fabricación de un bien, la provisión de un servicio o la gestión de un proyecto. La economía colaborativa, asimismo, contempla las finanzas colaborativas, como la financiación colectiva (el crowdfunding) y los microcréditos.

Como parte de la economía colaborativa también se contempla el funcionamiento de plataformas no lucrativas que promueven el conocimiento abierto. Así hay una oferta libre de información o un trueque, incentivando la innovación social.

La economía colaborativa según el sector

Los principios de la economía colaborativa actualmente se aplican en numerosos sectores. Si nos centramos en el transporte, muchas aplicaciones permiten el contacto entre conductores y pasajeros. Entre ellas se encuentran Uber (que sirve para que los conductores ganen dinero) y aquellas que facilitan el carsharing (compartir coche).

En lo referente al alojamiento, la economía colaborativa hizo posible la aparición de propuestas como Airbnb y popularizó el llamado couchsurfing. Los mercados de segunda mano, en tanto, sirven para la venta de productos usados y se constituyen como sistemas de trueque modernos para el intercambios de servicios o bienes.

En el mercado laboral, la economía colaborativa potencia el trabajo autónomo y el teletrabajo ya que tiende puentes entre quienes ofrecen servicios bajo la modalidad freelancing y aquellos que pretenden contratar a estos trabajadores.

La economía colaborativa provocó grandes cambios en el alquiler vacacional.

Una sociedad más justa

La economía colaborativa, en muchos casos, contribuye a la construcción de una sociedad más justa. Esto sucede cuando los ciudadanos aprovechan la innovación tecnológica y las plataformas para buscar un impacto social positivo.

Hay, en este contexto, una intención de apostar por un consumo consciente. Muchas personas intentan satisfacer sus necesidades a través del comercio justo, comprando a productores locales y eludiendo la intervención de grandes compañías.

También se favorece el consumo de proximidad. Es posible conocer  y contactar a los productores más cercanos al domicilio, con lo cual se logra ahorrar en los gastos de transporte de las mercancías. Esto, más allá de la economía, contribuye al cuidado del medio ambiente porque evita las emisiones de gases contaminantes que realizan los vehículos con motor de combustión interna.

Ventajas de la economía colaborativa

Los expertos destacan varias ventajas que brinda la economía colaborativa. Se reconocen beneficios para los productores, los consumidores y hasta para el planeta en general:

  • Aumento de la oferta: Las plataformas permiten que los particulares ofrezcan sus servicios y bienes, incrementando las opciones a disposición de compradores y usuarios.
  • Reducción de los costos y los precios: Por lo general, los productos se ofrecen a un menor precio ya que los costos de logística y comercialización se minimizan. Esto también se consigue mediante la compra en grupo.
  • Protección del medio ambiente: A través de mercados de bienes usados, compartir viajes, etc.

Aspectos negativos

Más allá de los puntos a favor ya mencionados, a la economía colaborativa también se le señalan aspectos negativos. Muchos analistas sostienen que ciertas prácticas que propicia esta modalidad económica generan perjuicios.

Una de las críticas más esgrimidas refiere a la escasa regulación a nivel legislativo. Las plataformas que operan virtualmente pueden tener su sede legal en otro país, lo que dificulta las eventuales acciones en su contra. Esta misma realidad hace que, en ocasiones, el comprador o consumidor quede desprotegido.

También suele subrayarse la competencia desleal como otra problemática de la economía colaborativa. Quien vende solo a través del comercio electrónico encuentra un campo fértil para sortear las obligaciones normativas que deben cumplir las tiendas que poseen locales a la calle.

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