Escala de Richter – Qué es, origen, cómo funciona y consecuencias


La escala de Richter es una serie ordenada de valores que se emplea para la cuantificación de la energía liberada por un sismo. Se trata de una escala logarítmica ya que apela al logaritmo de una magnitud física y no a la cantidad en sí misma.

El estadounidense Charles Francis Richter (1900-1985) fue quien ideó esta escala sismológica, con la contribución de Beno Gutenberg (1889-1960). Estos dos expertos del Instituto de Tecnología de California (Caltech) crearon el sistema en 1935.

La escala de Richter permite llevar una estadística de terremotos.

El origen de la escala de Richter

El origen de la escala de Richter está vinculado a la intención de estos investigadores de diferenciar los terremotos de menor magnitud de otros más intensos que se registraban periódicamente en la zona de California. Richter y Gutenberg delimitaron una región específica del sur californiano y consideraron los terremotos registrados por un sismómetro.

Lo que hicieron fue partir de la escala de Mercalli, ideada en 1902 por el italiano Giuseppe Mercalli. El método de Mercalli se basaba en la medición de la intensidad del temblor en un espacio concreto, con lo cual ese cálculo solía podía realizarse en los sitios específicos donde estaban ubicados los sismógrafos.

Richter y Gutenberg tuvieron en cuenta que los temblores son provocados por la energía sísmica que libera el terremoto, con lo cual resultaba importante conocer qué cantidad de energía es irradiada a través de las ondas sísmicas. Creando una escala del 0 al 9 y usando un logaritmo, consiguieron expresar la energía desprendida por el terremoto, con valores que no crecen de manera lineal sino logarítmicamente.

Analizando lo reflejado por la escala de Richter se pueden trazas mapas de peligro sísmico.

Conceptos principales

Existen varios conceptos principales que deben entenderse para comprender qué es la escala de Richter. Lo primero que hay que saber es que un sismo o terremoto es una agitación de la corteza terrestre y del manto terrestre que se produce por fuerzas interiores del planeta (como el accionar de las fallas geológicas, erupciones volcánicas o la fricción que se genera en los límites de las placas tectónicas).

El terremoto se origina en un punto conocido como hipocentro. Desde dicho foco tiene lugar la propagación de ondas sísmicas, que pueden clasificarse como ondas internas (se desplazan por el interior terrestre) u ondas de superficie. Las ondas internas, a su vez, pueden ser ondas P (ondas primarias) u ondas S (ondas secundarias) según sean longitudinales o transversales, respectivamente.

Cuando las ondas sísmicas que surgen del hipocentro llegan a la superficie de la Tierra, lo hacen a un punto denominado epicentro. Por lo general, el epicentro es donde se registran los daños más graves.

La sismología es la especialidad científica que analiza los terremotos. Esta disciplina apela a diferentes instrumentos para desarrollar su labor, como el sismómetro (que mide la fuerza de las oscilaciones) y el sismógrafo (que indica la amplitud y la dirección de dichas oscilaciones).

Hay que aclarar que, como las ondas P tienen una propagación más rápida, llegan al sismógrafo antes que las ondas S. A su vez estas ondas internas arriban antes al dispositivo que las ondas superficiales.

La prevención de terremotos no es posible con la escala de Richter, aunque el recurso puede ofrecer datos útiles para la planificación de emergencias teniendo en cuenta el análisis de la sismicidad.

Cómo funciona la escala de Richter

La clave de la escala de Richter, como ya indicamos, es que se trata de una escala logarítmica. En una escala lineal, cada una de las magnitudes presenta una longitud igual que la precedente (asume el mismo valor); en una escala logarítmica, en cambio, las sucesivas magnitudes adoptan valores mucho más elevados que las anteriores.

En la escala de Richter, se utiliza un logaritmo de base 10. Por lo tanto, si se toma un terremoto de magnitud 4 y otro de magnitud 8, el segundo no tiene el doble de magnitud que el primero, sino que libera una cantidad de energía que es 10.000 veces superior.

En el cálculo propuesto por Richter se contempla la amplitud que tienen las ondas sísmicas, medidas en milímetros y registradas en un sismograma (el dibujo que traza el sismógrafo). También se considera la cantidad de segundos que pasan desde que comienzan las ondas P hasta que llegan las ondas S y se utiliza una magnitud constante, fijada arbitrariamente, para aquellos sismos que producen la liberación de la misma cantidad de energía.

Las consecuencias según la magnitud

De acuerdo a la magnitud del terremoto en la escala de Richter, pueden asociarse los sismos a sus consecuencias habituales. Un sismo de una magnitud menor a 2,0 en la escala de Richter, por ejemplo, no resulta perceptible e incluso se habla de microsismicidad. En terremotos con magnitud de entre 2,0 y 4,9, asimismo, no se registran daños relevantes.

A partir de una magnitud de 5,0 en adelante, la destrucción comienza a ser significativa. Cuando la magnitud es de más de 7,0, ya se trata generalmente de terremotos devastadores.

Entre los terremotos históricos más potentes aparecen el de Valdivia (Chile) de 1960, con una magnitud de 9,5 en la escala de Richter; y el de Anchorage (Estados Unidos) de 1964, que tuvo una magnitud de 9,2.

Cabe destacar que hay terremotos que provocan tsunamis. Eso sucedió con el terremoto que tuvo lugar en el océano Índico en 2004 y cuyos efectos afectaron a países como Indonesia, Tailandia, Malasia, India y Sri Lanka, los cuales requirieron de ayuda humanitaria para paliar la crisis.

Se conoce como zonas sísmicas a aquellas que evidencian una propensión a padecer grandes terremotos. Las áreas de la falla de San Andrés y la falla de Anatolia (oriental y del norte) son zonas sísmicas.

El análisis de riesgo sísmico es relevante al considerar una planificación urbana o industrial. Si bien la predicción de terremotos no es posible, existen sistemas de alerta temprana que lanzan una advertencia instantes antes de la ocurrencia del fenómeno.

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