Tecnología limpia – Qué es, definición, ventajas y desventajas


Una tecnología limpia es aquella que contribuye a una reducción del impacto ambiental. El concepto alude a los dispositivos, los servicios y los procesos que mejoran la sostenibilidad de los recursos y aportan a una mayor eficiencia energética.

Cabe destacar que la idea de tecnología refiere al conjunto de las técnicas y los postulados que hacen posible una utilización práctica del conocimiento generado por la ciencia. Limpio, en tanto, es un adjetivo con varios usos: en este caso nos interesa su acepción como lo que no posee elementos o características que provoquen daño.

Las innovaciones en tecnología limpia contribuyen a una reducción de la contaminación.

Qué es la tecnología limpia

Una tecnología limpia permite satisfacer una necesidad sin atentar contra el medio ambiente, o minimizando el perjuicio en comparación a otras prácticas o modalidades que se desarrollan o aplican para cumplir el mismo objetivo. Puede decirse, en un sentido amplio, que las tecnologías limpias reducen la huella de carbono y ayudan a mitigar el cambio climático asociado al calentamiento global.

Lo que hace la tecnología limpia, en definitiva, propiciar un avance en la eficiencia, la productividad o el rendimiento operativo mientras se reduce la contaminación, ya sea minimizando el consumo energético, la generación de residuos o las emisiones contaminantes. Si bien su impulso suele asociarse a una concientización sobre la importancia de cuidar al planeta, muchas veces esas tecnologías también achican los costos, con lo cual su aprovechamiento puede tener una lógica estrictamente económica o financiera.

La tecnología limpia permite la utilización de materiales sostenibles para la creación de infraestructura verde.

Áreas de aplicación

Las tecnologías limpias pueden originarse y aplicarse en múltiples sectores. Por lo general se las asocia a la energía debido a que, en las últimas décadas, se acentuó la necesidad de lograr una reducción en la emisión de gases de efecto invernadero (GEI).

La energía solar, la energía eólica y la energía de los océanos, en este marco, muchas veces se vinculan de forma directa a la tecnología limpia. De todos modos, debe considerarse que la fabricación y la instalación de paneles solares o parques eólicos puede llegar a tener efectos medioambientales negativos. Lo que sí es indudable es que la energía de mares, del viento y del sol es una energía renovable: no se agota, a diferencia de lo que sucede con aquella que procede de combustibles fósiles como el petróleo, el gas natural y el carbón.

Las tecnologías limpias están presentes en las baterías de iones de litio que se emplean en automóviles eléctricos, por ejemplo. También en el uso de biocombustibles como el biodiesel o el bioetanol. En lo referente a la energía, a su vez, se relacionan con la iluminación LED y las bombillas de bajo consumo, entre otros artículos.

Estas tecnologías, asimismo, posibilitan una mejor gestión de residuos. El fomento del reciclaje y del uso de materiales reciclables se enmarca en esta línea.

En el sector hidráulico, por otro lado, la tecnología limpia contribuye a la conservación del agua, un factor clave para el desarrollo sostenible.

Lograr una reducción de emisiones contaminantes es uno de los objetivos de la tecnología limpia.

Impulso de la tecnología limpia

El impulso de la tecnología limpia requiere de la intervención del Estado. Los gobiernos deben contar con programas de gestión ambiental y una política energética verde firme que dé frutos en la protección ambiental.

A través de inversiones en tecnología limpia, normativas de emisiones e impuestos al carbono, por ejemplo, el Estado está en condiciones de marcar el rumbo. Brindando asistencia a las empresas, asimismo, puede cooperar con el cambio necesario y favorecer la adaptación.

Las autoridades estatales también pueden incidir mediante campañas de concientización. Es clave que los ciudadanos, en su rol de consumidores y usuarios, tengan en cuenta las consecuencias ecológicas de sus decisiones y de sus hábitos.

Sus ventajas y desventajas

Las principales ventajas de la tecnología limpia tienen que ver con el desarrollo sostenible y la protección del medio ambiente. A partir de esas cualidades, se desprenden incontables beneficios en todos los ámbitos y en el corto, mediano y largo plazo.

Cuando se produce y se consume sin dañar el entorno, se acrecientan las posibilidades de que dichas acciones se sostengan el tiempo sin afectar el bienestar de las personas y del resto de los seres vivos. A esto hay que sumar la importancia de las tecnologías verdes en la gestión de los desechos.

Si bien no parece sensato que estas cuestiones presenten algún tipo de desventaja, puede indicarse que la adopción de tecnologías limpias puede provocar un incremento en los costos de producción, sobre todo en una primera etapa. A nivel financiero, pues, se puede entender que estos procesos presentan un punto en contra.

No se puede dejar de mencionar, no obstante, que ese aumento de  los costos suele darse en el inicio. Es habitual que, una vez incorporada la tecnología limpia o puesto en marcha el proceso novedoso, suela alcanzarse una optimización de la producción o del rendimiento que deriva en un ahorro. Por eso, incluso la supuesta desventaja financiera que implica promover estas tecnologías puede revertirse con el paso del tiempo.

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